san-silvestre

Como ya os comenté, el año pasado (2014) empecé a correr. (Si quieres saber cómo fueron mis comienzos, puedes leer este post.)

Pues bien, exactamente comencé el 10 de noviembre y a medida que pasaban los días, yo me encontraba más fuerte y mejor físicamente, además de que los tiempos corriendo y no andando en la cinta iban en aumento. Fueron pasando las semanas y llegó diciembre con sus navidades, tiempo de ir a Castejón con la familia y de no ir al gimnasio, oh, oh! Yo hasta ahora no había fallado. ¿Que iba a hacer tantos días sin ir al gym? No podía ser, así que llamé al ayuntamiento de Castejón para ver si podría acceder al gimnasio municipal la semana que iba a estar allí. Pero oh! sorpresa, me dijeron que no sino era abonada, así que mi gozo en un pozo. fear ¿Y ahora que hago?

Pero como ya he dicho alguna vez, soy Corral y los contratiempos “NUNCA” son una excusa. Así que me fuí al Decathlon y me compré ropa de abrigo para correr por la calle. Metí en mi maleta mallas largas, camiseta polar con manga, chubasquero, braga para el cuello, guantes y orejeras para salir a correr por Castejón, no estaba dispuesta a renunciar a seguir mi rutina durante una semana completa. Ah!! También el ipod. La música es super importante para mi.

Mi primera mañana por los caminos castejoneros fue genial, pensé que más allá de la cinta no había nada y que correr en exterior no me iba a gustar tanto como la cinta. Pero me equivocaba, correr al aire libre con el frío azotándote en la cara es una sensación genial. Al día siguiente volví a salir y al siguiente también y pensé que ya estaba preparada para correr la San Silvestre. El día 30 por la mañana, volví a Logroño, y lo primero que hice fué bajar a apuntarme. Me dieron una camiseta y un dorsal. ¡¡Mi primer dorsal!! No me lo podía creer. Estaba taaaannnn contenta y nerviosa… pero sobre todo, orgullosa de mi misma por todo lo que estaba consiguiendo. Yo, que no había bajado nunca a una San Silvestre porque me agotaba solo de verlos correr, iba a participar en  mi primera carrera!! Oleeeeee   emoticono-fiesta

Por fin llegó el día. Nos colocamos mi amigo Isma y yo en la salida y tras la cuenta atrás comenzamos a correr. Fué entonces cuando todos los astros se alinearon en mi contra.

1- Me había grabado en el ipod una sesión super guapa de música de 45 minutos para correr a gusto, pero no se por qué, no se sincronizó con los auriculares bluetooth, no había forma humana de conseguirlo, así que me quedé sin música.

2- Había tanta gente en la salida, que por dejar pasar a los demás, nos fuimos quedando por atrás y cuando íbamos por Gran Vía, la ambulancia se nos puso a la par. Esto solo podía significar una cosa, que íbamos los últimos. A mi sinceramente, lo de ir la última me daba igual, yo me había apuntado para disfrutar y no para hacer un super tiempo, pero saber esto que me confirmó Isma, me minó un poco la verdad.

3- Al llegar a portales, empezamos a oir sirenas de la poli. Yo dije ¿que pasa? Pues nada más y nada menos que los primeros. Nos iban a doblar en nada. Que bajón y que rápidos coño!! Yo estaba un poco jodida la verdad, hacía tanto frío que las fosas nasales me ardían y la boca la tenía sequísima.

4- En la segunda vuelta, cogí un poco de ritmo pero al comenzar la tercera, vino el super bajón. Mi cabeza me jugó una mala pasada. Empecé a venirme abajo. Mi yo racional me decía “¿Que necesidad tienes de seguir sufriendo? Para ya. Si estas cansada y te duelen las piernas….. Déjalo!. Ya harás la del año que viene”. Y mil cosas más para que parara. Pero claro, mi orgullo me lo impedía. Pero justo cuando encaraba Vara de Rey, vi que todas las personas que estaban en las aceras viendo la carrera, se habían echado a la carretera como dándola por terminada.
Entonces mi cabeza empezó a decirme: “Si ahora empiezas la tercera vuelta y la gente ya da por terminada la carrera, cuando termines la vuelta, ya habrán apagado hasta las luces y no quedará ni el apuntador”. Con esto si que mi cabeza ya no pudo, así que paré. Y me puse a llorar, pero no por parar, si no porque me vi en ese momento un años atrás, en como estaba, y en todo lo que había conseguido, pero sobre todo, en el super esfuerzo que hice durante todo el año. Se agolparon los sentimientos y me vine abajo.

No sabéis lo que me arrepentí de parar después. Le di vueltas a la cabeza diciéndome a mi misma que me tenía que haber dado igual toda esa gente en la carretera, que tenía que haber seguido a lo mio y haber terminado, pero entonces fuí consciente de que la mente, juega un papel importantísimo en el deporte. Más de lo que pensaba.
Así que a partir de aquel momento, esta sería mi asignatura pendiente. Trabajar la mente además del cuerpo.

 

 

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