Un verano duro de cojones.

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Otra disciplina que tuve que adquirir, fué el deporte. Yo alguna vez a lo largo de mi vida había hecho Batuca, gimnasia de mantenimiento, y “paridas varias”. Digo lo de paridas varias, porque, aunque mientras lo hacía entonces no me lo parecían, ahora que se lo que es el deporte y entrenar, creedme que lo eran, jajajaja.
El dietista me prohibió hacer nada más que no fuese andar. “Con tu peso, solo anda ya que te puedes fastidiar las rodillas”.
Pero mi meta era clara. Yo sabía que en cuanto pudiese, lo que quería hacer era correr. Y correr alguna carrera. Eso de andar rápido 100m a coger el autobús y llegar con la lengua fuera, tenía que cambiar.

Como siempre pienso en grande, me puse la meta en una media maratón, pero sabía que antes debería pasar por otras carreras de menos kilometros. Pero todo a su debido tiempo, ya que otro de mis defectos es que soy muy impaciente y todo lo quiero ya.

Así que junto con mi dieta, me “tiré a los caminos”. Andaba como si no hubiese un mañana. La verdad es que lo tenía muy fácil, ya que justo desde debajo de mi casa parten unos caminos hacía el campo y pueblos de alrededor, así que me ponía mi ropa y zapatillas de deporte y me iba a pasear. Dependiendo del tiempo que tenía y a medida que la luz del día se alargaba, cogia unos caminos u otros, haciendo la ruta mas o menos larga.

El 1 de junio estaba en 83 kilos. 33 menos que cuando comencé 6 meses antes. Claro, así leido y “a toro pasado” como se dice coloquialmente, dan ganas de empezar esta dieta ahora mismo, pero solo yo se lo duro que fué. Física y psicologicamente.
En cuanto al hambre, tengo que decir, que no pase ni una poquita. Me fué muy bien, pero claro, 9 meses comiendo verduras del tipo A, proteína de sobre y suplementos en comprimidos…. Se hizo un poco cuesta arriba, pero como los resultados se veían por semanas, la motivación estaba por las nubes y hubiese comido clavos si hubiese hecho falta.
El verano pasaba y yo iba bajando volumen a pasos agigantados. Era guay tener que comprarme pantalones de semana en semana porque enseguida me quedaban grandes. Me iba al H&M y me compraba los más baratos.

El 29 de junio, fué la primera vez que me subí a una bicicleta desde que era pequeña. No sabía si me iba a gustar o no, pero la experiencia fué una pasada. Sí que me compré la equipación completa y empecé a andar en bici con Jose. Las cuestas al principio me costaban, pero soy Corral y MUY CABEZONA, así que ya sabéis no? Ahora son mis mejores amigas, como la báscula. Jajajajaja. Menos una. Fui incapaz de subirla y mentalmente me hizo renunciar. Pero algún día le venceré yo a ella. Lo tengo claro.

Septiembre llegó y ya estaba en 72 kilos. Ahora echo la vista atrás y pienso en todo lo que llevo recorrido y flipo. Que pasada!! Fué un verano duro de cojones, de deporte y dieta, pero ha merecido taaaaanto la pena.

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